Se ha comprobado que de la mano de las comidas industrializadas viene la obesidad, y en particular la obesidad infantil llega a niveles alarmantes.

Problemas nutricionales a temprana edad, ¿cómo evitarlos?

Cada vez son más los individuos que sufren de obesidad y la tendencia parece que continuará, lo peor es cuando los más afectados son los niños. Se han realizado estudios que sugieren la aterradora cifra donde dos de cada tres personas sufrirá de sobrepeso de aquí a diez años.

La obesidad es cargar con un exceso de peso que es el resultado del aumento de la grasa corporal y da como consecuencia muchos factores negativos para el organismo, la causa de dicha enfermedad pueden ser múltiples entre las cuales podemos encontrar las causas genéticas, dada por la poca actividad física o el continuo exceso en el consumo de comidas no saludables, saturadas en grasas, aceitosas, azúcares, etc. Lamentablemente las cifras en la reducción de años promedios de vida en un obeso son completamente alarmantes, reduciendo la expectativa de vida en promedio entre unos siete y ocho años debido a que la concentración de la grasa en el cuerpo favorece el despliegue de enfermedades del corazón, presión alta, colesterol, saturación de las arterias y hasta posibles infartos.  La buena noticia es que diversos estudios han demostrado que la diabetes tipo 2, así como otros padecimientos se pueden prevenir si se pierde entre un 7% y un 10% de su peso corporal, a la vez que se aumenta el nivel de actividad física

¿Cómo podemos prevenir la obesidad infantil?

Algunas de las cosas que se pueden realizar como método de prevención, sobre todo en relación con la obesidad infantil, podrían ser: 

Alentar al niño a la realización de algún tipo de deporte: esto no sólo puede ayudarle a mejorar su estado físico o corporal, sino que además colabora con el desarrollo de disciplina, la acotación de reglas y el compañerismo, virtudes que le serán muy útil para toda la vida.

Quitarle la comida mientras mira televisión también puede ser de gran ayuda, ya que el niño debe ser consciente de lo que come y no hacerlo por inercia o para perder el tiempo.

No se debe olvidar que el desayuno es la comida principal del día y debe ser completo, ya que es el combustible que mantendrá a los niños funcionando, el desayuno debe contener lácteos, cualquier clase de cereal, puede ser pan, galletitas, algún cereal de moda, etc. La mayor cantidad de comida debe ser de la familia de las frutas, y nunca se debe desayunar de corrido o quitándole importancia, se le debe dedicar inclusive más tiempo que a las comidas restantes. Evitar los jugos o bebidas muy azucaradas.

Comprometer a todos los miembros de la familia, hermanos, padres, y hasta de ser posible los abuelos, en las actividades que tengan que ver con la alimentación, ir de compras, elegir que se comerá durante la semana, ayudar con la preparación, etc

Incluir en cada una de las comidas un alimento de cada clase, verduras, carnes, harinas, frutas, etc.
Recuerda siempre que lo que no se logra corregir durante su infancia, más complicado será cambiar los malos hábitos en los años posteriores, ayudemos a nuestros hijos a crecer sanos y sin problemas, y regalémosles desde pequeños buenos hábitos de alimentación. Si les interesa saber más acerca de la obesidad infantil, y cómo combatirla, te invitamos a realizar uno de nuestros cursos de nutrición a distancia.

 
 
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